

1.Que dialoga y resuelve a través de este medio los problemas y conflictos.
2.Que sus miembros son capaces de ceder, pactar, exigir y acatar cuando en casa sea necesario.
3.Que transmite y practica diariamente hábitos de higiene personal y familiar, contribuyendo cada uno, sin importar la edad, el sexo o jerarquía a mantener el orden y limpieza del hogar.
4.Que respeta las ideas, diferencias, ideales, gustos, espacios y necesidades del otro.
5.Que establece hábitos alimenticios en donde las horas de comida son espacios de convivencia, comunicación y salud.
6.Que se procuran unos a otros, para protegerse, cuidarse, aconsejarse y tolerarse.
7.La que establece planes que les permitan, de manera equitativa, solventar y priorizar los gastos y necesidades familiares, con igualdad en las necesidades de cada miembro.
8.Es la que comparte los ratos felices, pero sobre todo, los momentos difíciles con solidaridad y paciencia.
9.Es en la que sus miembros, saben pedir y otorgar perdón.
10.En la que no hay lugar para el desarrollo de adicciones, conductas violentas, ingratitudes y abandonos.
11.Que incorporan las ideas de todos los miembros de la familia en la toma de decisiones.

De acuerdo con las nutricionistas de la subdirección de Enfermedades No Transmisibles, una lonchera saludable debe estar compuesta por los siguientes alimentos: Un derivado lácteo que aporte energía a los menores (por ejemplo yogurt, kumis, queso o avena); una fruta porque se encargará de proporcionar vitaminas y minerales; y, finalmente, un derivado de cereal como pan, tostadas, galletas o ponqués.
Tenga en cuenta que se deben evitar alimentos poco nutritivos que contienen altos niveles de sodio como los pasabocas (snacks) o productos de paquete. Tampoco incluya bebidas gaseosas, dulces duros e incluso chicles. Evite jugos naturales que puedan fermentarse rápidamente como los compuestos por fresas, uvas, moras y mango.
Recuerde que la lonchera no reemplaza el desayuno de su hijo. La cantidad y el tamaño de las porciones que incluya en la lonchera deben ser acordes con la edad, porque si envía muy grandes y muchas cosas muy seguramente su hijo no las consumirá. Los empaques de los alimentos deben ser prácticos, resistentes y herméticos para mantenerlos frescos. Recuerde variar el menú para mejorar el apetito de su hijo.